domingo, 4 de octubre de 2009

PR-S 49 "Faros y Acantilados"



DATOS BÁSICOS
Inicio: Fuerte de San Martín.
Tipo de marcha: Circular.
Distancia total: 12 km.
Dificultad: Baja
Desnivel: 250 metros acumulados.
Tiempo: Cuatro horas.
Accesos: Fuerte de San Martín.
Aparcamiento: parking en paseo marítimo
Conectividad con otras sendas:
Conexión con todos los itinerarios
de la Red de Sendas del Monte Buciero.

Esta senda circular, con una extensión aproximada de 12 km. incluyendo el descenso al Faro del Caballo, destaca en el plano ambiental por discurrir en gran parte por uno de los encinares basales de mayor interés de conservación del Cantábrico, formando parte del Anexo I de la Directiva "Hábitats".Desde el punto de vista paisajístico, cuenta con unos impresionantes acantilados que albergan fauna y flora característica de este ecosistema, y, entre sus valores patrimoniales, son reseñables dos faros decimonónicos, fiel reflejo de la tradición marinera, además de los fuertes y baterías que constituyen otros de los hitos del camino.
La senda comienza al final del paseo marítimo, junto al Fuerte de San Martín, el cual fue edificado sobre un antiguo castillo de tiempos de Felipe II, constituyendo el último vestigio del sistema Carnot. Desde el castillo, unas escaleras ascienden a una carretera bidireccional. Se toma el ramal de la derecha, y, un poco más adelante, se gira a la izquierda. De esta manera, podemos observar junto a la carretera las Baterías Alta y Baja de Galbanes. Pronto, tras pasar varias canteras semiabandonadas, el asfalto deja paso a una pista pedregosa que gana nivel rápidamente sobre los acantilados. A un kilómetro del punto de partida, se divisa el Fuerte de San Carlos. Siguiendo la ascensión, el camino nos lleva hasta una baranda de madera y, justo de frente, se muestra imponente la Peña del Fraile, en cuyo escarpado perfil se adivinan varias cavidades con restos prehistóricos. Cuenta la leyenda que una salva al unísono de todas las baterías y fuertes del monte hizo que se desprendiera la cabeza del "fraile". Más adelante, nos topamos con la Casa de la Leña, y apenas unos metros después, con una boca de vegetación que se adentra en el bosque, en dirección a la antigua mina, que pasaremos de largo. Siguiendo el camino principal, se atraviesa una zona de farallones rocosos y grandes cortados en la roca, hasta llegar a una encrucijada.
En este punto, se gira a la derecha para visitar el Faro del Caballo y la Batería de San Felipe, cuyo acceso requiere un segundo requiebro a la derecha. Desde la Batería se obtiene una fabulosa vista del acantilado, y, a su pie, del Faro del Caballo, de acceso accidentado y costoso, que supone un vertiginoso descenso de casi 700 escalones, 800 si se desciende hasta el mar. Este Faro, puesto en funcionamiento en 1863, se encuentra en la actualidad abandonado. Una vez ascendida la escalinata, y de vuelta a la encrucijada, se tuerce a la derecha para no perder así el camino principal. Durante los dos kilómetros siguientes, se disfruta de un bello bosque de encinas, madroños y laureles, estas dos últimas especies particularmente profusas en esta parte de la senda a favor de unas mejores condiciones ambientales.
En el siguiente cruce debe tomarse el ascendente de la izquierda, y, más adelante, debe obviarse el camino que sigue de frente, y bajar en cambio por el de la derecha, que da paso a una pequeña zona de curvas de fuerte pendiente, por lo que el senderista debe ser aquí especialmente cuidadoso. Un poco más adelante, el camino se ensancha discurriendo ahora entre laureles y madroños, recuperando el carácter rectilíneo, para llegar hasta el Faro del Pescador. Este faro entró en funcionamiento en el año 1864, empleando una lámpara de aceite de oliva; hubo de ser reconstruido y moder­nizado tras sufrir graves daños causados por un ciclón en 1915.
Desde aquí se seguirá la carretera que nace en el camino, para enseguida divisar la playa de Berria y el Penal del Dueso, antiguo Fuerte Imperial de tiempos napoleónicos. También se encuentra en las cercanías la Batería del Águila (tomando en el entorno de la Punta del Águila un pequeño sendero a la derecha de la carretera). Se conservan todavía dos plataformas para artillería y dos estancias para alojamiento y almacén de municiones. Alcanzado el contorno del Penal del Dueso, un desvío permite visitar la napoleónica Batería de La Cueva, situada sobre el arenal de Berria. De vuelta al camino principal se bordea el penal por su flanco izquierdo, llegando al Barrio del Dueso, y después, a su parte alta, dejando en el camino el antiguo Polvorín del Dueso y cogiendo un camino de asfalto a la derecha de éste. Se alcanza así el Fuerte del Mazo y el Polvorín del Helechal, y se continúa por la carretera rodeada de encinas y disfrutando de excelentes vistas panorámicas de Santoña y sus marismas en puntos como el Mirador de Casablanca. Tras recorrer casi 2 kilómetros desde el Fuerte del Mazo, se alcanza la antigua Batería Alta de San Martín y, apenas unos metros más abajo, el Fuerte de San Martín, donde finaliza la vuelta circular al monte, y con ello la senda comentada.
Toda la información se ha obtenido de la página web de La Oficina de Turismo de Santoña.

sábado, 3 de octubre de 2009


PR-S 218 "Senda Ascensión a Montehano"

Montehano es un pequeño monte cónico ubicado en el término municipal de Escalante, en la Costa Oriental de Cantabria, en pleno corazón de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel.

Este monte se encuentra dentro de los límites del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, declarado como tal por la Ley 4/2006, de 19 de mayo, de Conservación de la Naturaleza de Cantabria. Se trata del más importante de los humedales cantábricos desde el punto de vista ornitológico al ocupar un lugar estratégico en la ruta migratoria de gran número de aves acuáticas desde su lugar de cría en el norte de Europa hasta sus “cuarteles” de invierno en el sur de Europa y África. Este espacio cuenta también con otras figuras de protección incluidas en la Red Ecológica Europea Natura 2000. Forma parte de la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel y Ría de Ajo, además de ser Lugar de Interés Comunitario (LIC) de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. El conjunto está también incluido en la lista de Humedales de Importancia Internacional del Convenio RAMSAR.

El recorrido comienza junto a la cantera de Montehano, a pie de la carretera CA-241, frente al Convento de San Sebastián de Hano. Declarado Bien de Interés Cultural en 1991, los orígenes del Convento se remontan a la Baja Edad Media, siendo la mayor parte de su estructura arquitectónica del S.XVII.

La senda parte de un antiguo y empinado camino situado entre la propia cantera y las instalaciones de la misma para el machaqueo de la piedra. En funcionamiento desde la década de los cuarenta, ya no se encuentra en explotación. El ascenso se hace entre plumeros (Cortaderia selloana) y una plantación de eucalipto (Eucaliptus globulus) rodeado de una orla de vegetación arbórea propia de los encinares.
Continuando el ascenso, y tras girar en una curva hacia la izquierda, nos situamos ya encima del tajo de la cantera, llegando hasta un mirador natural situado en un pequeño saliente del camino. Aquí merece la pena detenerse y disfrutar de las vistas de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, con el detalle de la Canal de Ano, los diques construídos para ganar espacio de prado a la marisma, el Convento de San Sebastián de Hano, el Monte Buciero, los arenales de la playa de Salvé, así como los núcleos de población de Santoña, Laredo, Colindres, Treto o Cicero.

El recorrido se adentra ahora en un denso encinar cantábrico. Este ecosistema forestal está dominado por la encina (Quercus ilex) , especie que ocupó amplias superficies en nuestra región en épocas anteriores, apareciendo hoy como una reliquia en las zonas rocosas y calizas , donde encuentra el ambiente árido que necesita.
En su sotobosque, conviven especies propias de ambientes mediterráneos como el laurel (Laurus nobilis), el labiérnago (Phillyrea latifolia), el aladierno (Rhamnus alaternus), el madroño (Arbutus unedo), con otras propias de ambientes atlánticos como el espino albar (Crataegus monogyna), el avellano (Corylus avellana), el roble (Quercus robur), el acebo (Ilex aquifolium) o el rusco (Ruscus aculeatus), entre otros. El entramado se completa con gran variedad de hiedras y lianas, como la zarzaparrilla o la hierba de san Lorenzo y con un florido estrato herbáceo.



Tras continuar la marcha en un ligero zig-zag entre el encinar, se va ganando altura y en poco tiempo se llega a la cumbre, donde esperan las Ruinas del Castillo de Montehano cubriendo una amplia esplanada. Se trata de una Fortificación medieval levantada en el siglo XIII y reconstuida en los siglos XVI-XVII compuesta de una torre con cerca alrededor. Actualmente, se conserva parte de la cerca. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 1993.
Tuvo cierto uso durante la guerra de los Treinta Años (S.XVIII) y posteriormente durante la Guerra Civil española. De esta época se conservan un búnker y una trinchera en las proximidades.